martes, 26 de abril de 2011

PASÓ.... EN BLANCO

Quiero empezar este escrito de reflexión pidiendo perdón, a nadie en concreto, solo a Ellos, porque en ellos he volcado mi ira cada día de esta no Semana Santa.

He tardado varios días en atreverme siquiera a ponerme delante del escritorio porque solo a partir de hoy empiezo a reponerme del enorme palo cofrade que he sufrido en mis carnes.

Cinco cofradías, el máximo en toda mi vida, debut como capataz, decimo sexto año bajo la bodega soberana, tres cofradías en Sevilla.... nada, todos los sueños y todas la ilusiones truncadas por unas lluvias más propias del mes de noviembre o del mes de febrero.

Esta situación le da a uno mucho que pensar, y reconozco que me he enfadado, y mucho, con esta situación. Pero quizás debamos de tomarlo todos como una prueba más de la entereza cristiana que Ellos nos piden.

Al final uno piensa y se da cuenta de que todo es mucho más fácil, hay que trabajar por su hermandad, disfrutar de la misma, disfrutar de las épocas de ensayos, de los montajes, de la feria, las cruces y todo lo que venga. Sin pensar más en dimes y diretes, en rencillas rancias de hermandad no resueltas ni con ganas de resolverse, en protagonismos absurdos de algunos cuando lo más importante son Ellos.

Quizás la solución sea esa. Tomarnos las cosas como lo que son, una o varias hermandades. Hacer las cosas naturalmente, y dejar que todo fuya con la mayor de las armonías posible.

Ayer comprendía que hay cosas más importantes que el varapalo de no haber Semana Santa y de una forma tan violenta. Ayer supe que un amigo espera a que un ser querido vaya al lado del Señor en estos días, ayer supe que el cariño y el amor de aquella que soporta tu vela es más importante y cercano de lo que nunca habías imaginado, ayer supe que por encima de todo está lo que tiene que estar, un abrazo, una sonrisa, un aliento.

Ayer comencé a salir de la desesperante situación en la que me encontraba, comencé a vivir el maravilloso tiempo de Glorias que nos sobreviene, comencé a pensar en Sevillanas, en farolillos, comencé a preparar la próxima Semana de Pasión, que queda muy lejos pero más cerca de lo que parecía.

Ayer coemncé a pensar de nuevo en lo que ha de venir, y solo puedo pedir una cosa. SALUD.







4 comentarios:

Lucas dijo...

Es un lujo leer los sentimientos de una persona por que no es tan fácil escribirlos.
Y describes muy bien por lo que se trabaja en una hermandad pero contra ese prototipo de hermano no se puede hacer nada no dejan de ser hermanos de nuestra cofradía por la que trabajaremos por el bien aunque otros lo hagan por otros motivos.
Tu trabajo y muchas horas dedicadas a la semana de pasión el único que sabe ¿por que? es el mismo que te ha hecho comprender.
Un Saludo y siempre palante, Agustín de tu discípulo Lucas

Agustin dijo...

Amigo Lucas, el único que tuvo discípulos mora con las manos atadas en San Agustín o muere mansamente en Cantarranas, es abofeteado en San Lorenzo, carga con la cruz en la calle Castilla o se prepara para descender de la cruz por el Nicodemos más Salesiano de la Historia.

Gracias siempre por vuestro cariño, entrega y costalería

german dijo...

AMÉN

Antonio Ariza dijo...

Da cierta rabia después de la cuaresma tan larga que ha sido, ensayos, viajes, etc… Pero ahora ha llegado el tiempo de acordarse de las personas que tenemos a nuestro lado, que han sufrido en silencio nuestras “ausencias” y compensarlas. Animo Agustín! El año que viene las cojeremos con más ganas!