jueves, 3 de abril de 2014

ESA TENSA ESPERA...

El repeluco, ese del que llevo hablando toda la Cuaresma, empieza a ser casi constante. Quizás el repeluco sea el despertar del alma del cofrade (sea nazareno, costalero o músico) que atisba en el horizonte la llegada de ese tiempo mejor. La culminación del año, las uvas del cofrade, duran 8 días de Gloria que son eternos y etéreos en el tiempo. El cofrade vive de recuerdos todo el año menos una semana en la que limpia su memoria para arañarle al tiempo algún recuerdo grabado a fuego en el alma. Se multiplican los actos, acaba la preparación con las mudás, se monta a toda prisa pero lentamente en la s iglesias, se hacen colas en las casas de hermandad para retirar la papeleta de sitio con esa consabida conversación de cola y los reencuentros de todos los años con hermanos que, normalmente, no vemos durante el año más que en los cultos y en esa recogida de papeleta. Llegan los días de nervios, hoy faltan solo 14 días para que El Soberano de Linares, ese Dios de San Agustín hecho hombre, maniatado y manso, asuma otro año más la sentencia que lo llevará al patíbulo. Ya solo sabe uno refugiarse en su mirada, ya solo espera uno el día señalado desde hace un año en el calendario que empieza a amarillear sus hojas. Empieza uno a descontar Jueves Santos de su almanaque particular y se da cuenta que lleva más de media vida siendo sus pies, paseándolo por Linares a la espera de su redendión gloriosa... Solo 14 días para sentirte de nuevo.